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La tregua energética que nunca fue: Ucrania y Rusia vuelven a escalar

El ataque ucraniano contra una refinería rusa confirmó el derrumbe de una pausa sobre infraestructura energética que Washington había anunciado como acuerdo, pero que nunca fue ratificada por Moscú y Kyiv. La nueva escalada vuelve a colocar a civiles, trabajadores de emergencia y servicios básicos en la primera línea de una guerra prolongada.

Un ataque con drones provocó este 15 de octubre un incendio en la refinería de Riazán, unos 300 kilómetros al sureste de Moscú. El gobernador regional, Pavel Malkov, confirmó el fuego y señaló que los servicios de emergencia trabajaban en el lugar; también fueron suspendidas clases en dos distritos. Reuters indicó que fue el primer ataque ucraniano confirmado contra infraestructura energética rusa desde que Donald Trump anunció el domingo un supuesto “alto el fuego energético”.

Ese anuncio debe tratarse con cautela: ninguna de las dos partes confirmó entonces un acuerdo bilateral. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, había declarado que su país estaba dispuesto a dejar de atacar instalaciones energéticas si Rusia hacía lo mismo. Dos días después acusó a Moscú de continuar golpeando una instalación de gas y una estación de servicio ucranianas.

Kyiv sostuvo ahora que pausó sus ataques durante tres días por petición estadounidense y que los reanudó porque Rusia mantuvo sus bombardeos. Moscú, por su parte, afirmó que Ucrania nunca detuvo completamente sus operaciones. Las versiones siguen enfrentadas y no todos los daños pueden verificarse de manera independiente. Associated Press informó además que un ataque ruso prolongado dejó tres civiles muertos y seis heridos en la región ucraniana de Kirovohrad.

La energía no puede seguir utilizándose como arma contra la población. Cada central, refinería o red dañada significa riesgos para quienes reparan bajo fuego, hogares sin calefacción y aumentos de combustible que terminan pagando trabajadores de muchos países. Una mediación seria requiere compromisos escritos, verificación independiente y protección recíproca de la infraestructura civil; los anuncios unilaterales y los cálculos petroleros no sustituyen una paz negociada.

Fuentes

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