Sindical

Salud primaria de Puente Alto atendió bajo alerta tras ataque al CESFAM

Los centros de salud familiar de Puente Alto atendieron normalmente el lunes 19 de octubre después de que sus trabajadores suspendieran un paro comunal. La organización gremial mantuvo, sin embargo, el estado de alerta hasta comprobar el cumplimiento de las medidas de seguridad comprometidas.

La movilización había sido anunciada tras el ataque contra el CESFAM Cardenal Raúl Silva Henríquez de Bajos de Mena. Durante los hechos, desconocidos causaron graves destrozos y amenazaron a funcionarios que se encontraban trabajando. La Asociación de Funcionarios de Atención Primaria exigió protección efectiva para el personal y los usuarios.

Entre las demandas se incluyeron la restitución de un punto fijo de Carabineros, refuerzo de la seguridad privada, reparación de la infraestructura dañada y protocolos capaces de responder ante nuevas agresiones. La ministra de Salud, May Chomali, reconoció que obras de protección comprometidas anteriormente no habían sido completadas y anunció resguardo policial específico.

Tras reunirse con la Dirección de Salud comunal y evaluar las respuestas iniciales, la organización suspendió el paro previsto para el lunes. El dirigente Jesús Montealegre explicó que los equipos observarían la ejecución de los compromisos y que, si estos no se concretan oportunamente, las bases podrían discutir nuevas acciones.

La suspensión no debe interpretarse como el fin del conflicto. Es una decisión responsable de trabajadoras y trabajadores que permitieron mantener la atención sanitaria sin renunciar a sus exigencias. Quienes sostienen consultorios y servicios de urgencia no pueden ser obligados a escoger entre cumplir su función pública y proteger su propia integridad.

La violencia contra recintos de salud merece condena inequívoca. También corresponde exigir responsabilidad institucional: las autoridades conocían antecedentes de riesgo y existían obras de blindaje pendientes. La prevención no puede depender de medidas improvisadas después de cada ataque.

La solidaridad sindical implica respaldar a los funcionarios y defender una atención primaria financiada, segura y digna. Los compromisos deben traducirse en dotación suficiente, infraestructura, protocolos y coordinación permanente. Sin protección para quienes cuidan, tampoco hay salud pública efectiva para la comunidad.

Fuentes

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