PolíticaSindical

Quirós cuestiona el estado de bienestar: Cuando el burgués pretende dar clases de moralidad

Quienes viven del trabajo ajeno cuestionan los derechos de quienes sostienen el país

El pueblo trabajador no pide que le regalen la riqueza: exige participar de la que produce y recuperar, mediante derechos sociales, una parte de lo que el modelo concentra en pocas manos.

El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, defendió el ajuste fiscal en el Encuentro Nacional del Agro (Enagro) del 21 de octubre y utilizó a Francia para cuestionar la expansión del Estado de bienestar. Según la cobertura de Cooperativa, sostuvo que se instala una cultura en que se espera que el Estado lo entregue todo. El Presupuesto 2027 continúa en discusión.

Desde PTT Noticias rechazamos la premisa política de ese discurso. Las trabajadoras y los trabajadores que producen alimentos, construyen viviendas, transportan personas, administran empresas, enseñan y cuidan enfermos no son una carga para Chile. Sostienen su funcionamiento. Tampoco los estudiantes que reclaman educación pública son responsables de una distribución económica que concentra oportunidades y obliga a las familias a endeudarse.

Dos realidades: quienes deciden el ajuste y quienes deben soportarlo

Las remuneraciones públicas permiten mostrar una distancia concreta, sin inventar fortunas personales. El registro de la Comisión para la Fijación de Remuneraciones correspondiente a agosto de 2026 informa los siguientes montos mensuales:

Cargo Remuneración bruta Gastos de representación
Presidente José Antonio Kast $11.070.064 $237.970
Ministro de Hacienda Jorge Quiroz $9.110.534 $261.098

En cambio, según la Encuesta Suplementaria de Ingresos (ESI) 2025 del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la mitad de las personas ocupadas recibió $680.000 líquidos mensuales o menos. Los montos de las autoridades son brutos y los del INE son netos, por lo que no corresponde presentarlos como una comparación salarial exacta ni calcular una proporción directa entre ambos. Tampoco los sueldos públicos equivalen al patrimonio privado de sus titulares.

La contradicción política, sin embargo, permanece: quienes cuentan con remuneraciones elevadas financiadas por el Estado cuestionan las expectativas sociales de familias que necesitan salud, educación, vivienda y pensiones para vivir. ¿Con qué autoridad moral se presenta como dependencia la exigencia de derechos de quienes trabajan todos los días?

El trabajo genera riqueza; la propiedad concentra sus beneficios

En una empresa privada, el trabajo transforma materiales, presta servicios y organiza la producción. El salario remunera esa actividad, pero no concede por sí mismo participación en la propiedad ni poder para decidir el destino de los excedentes. Desde nuestra perspectiva de clase, allí está el conflicto: quienes sostienen la actividad económica no controlan necesariamente los frutos de su trabajo.

La oligarquía y la gran burguesía chilenas no pueden explicar su posición económica únicamente como resultado del esfuerzo individual. Las empresas dependen del trabajo colectivo, de infraestructura, de conocimientos y de servicios públicos. La riqueza privada se desarrolla sobre una base social que el discurso del mérito suele ocultar.

Hay una cifra que permite dimensionar la concentración. El Informe sobre la Desigualdad Mundial 2026, ficha de Chile, estima para 2024 que el 10% de mayores ingresos recibió el 59,5% del ingreso total, mientras la mitad de menores ingresos recibió apenas el 8,2%. Es una estimación de distribución del ingreso, medida después de pensiones y seguros de desempleo y antes del impuesto a la renta.

Esto no significa que cada trabajador reciba el 8,2% del valor que produce ni que el resto sea automáticamente ganancia empresarial. La mitad de menores ingresos y el conjunto de asalariados son grupos diferentes. No existe en estas cifras un porcentaje único de apropiación del trabajo aplicable a todas las empresas. Lo que sí documentan es una distribución profundamente desigual.

Francia: culpar al bienestar oculta las decisiones que lo debilitan

Francia no puede reducirse a una advertencia contra los derechos sociales. Su protección pública también permite comprobar qué ocurre cuando una parte del ingreso se redistribuye. El Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos de Francia (Insee) estima que, en 2024, la pobreza monetaria en Francia metropolitana habría alcanzado el 22,3% antes de las prestaciones sociales, considerando ya los impuestos directos. Después de esas prestaciones quedó en 15,4%: una reducción de 6,9 puntos porcentuales.

Las dificultades fiscales francesas son reales. Pero atribuirlas exclusivamente a una población que pide demasiado omite el papel de los ingresos públicos. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en su estudio de Francia de 2026, señala que, tras la pandemia, el país redujo el gasto más que la zona euro y, aun así, su saldo presupuestario empeoró por la caída de ingresos, específicamente por rebajas tributarias. También identifica reducciones de cotizaciones patronales costosas y de eficacia limitada en ciertos niveles salariales.

Desde PTT Noticias, la conclusión política es clara: no corresponde culpar al bienestar sin discutir las decisiones que reducen su financiamiento y favorecen al capital. Nuestra crítica alcanza a las derechas y también a los gobiernos que se presentan como progresistas mientras administran esa misma orientación liberal. Una etiqueta de izquierda no transforma una política que descarga los costos sobre el pueblo.

Redistribuir la riqueza y democratizar las decisiones

Los derechos sociales no son favores de los gobernantes. El Estado debe convertir una parte de la riqueza social en salud, educación, vivienda, cultura y seguridad económica para toda la población. Para ello necesita impuestos progresivos, fiscalización efectiva y control democrático del presupuesto.

La redistribución también exige salarios dignos, negociación colectiva y participación de los trabajadores en las decisiones productivas. No basta con corregir al final lo que el modelo concentra desde el comienzo.

PTT Noticias propone una economía planificada democráticamente, con participación de sindicatos, estudiantes y organizaciones territoriales, cuyo objetivo sea el bienestar del pueblo. La pregunta central no es cuánto debe resignarse quien vive de su sueldo, sino por qué la riqueza creada colectivamente termina tan concentrada.

Quienes producen y sostienen Chile tienen derecho a vivir con dignidad. La austeridad exigida al pueblo no puede seguir siendo la otra cara del privilegio de unos pocos.

Spread the love

Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *