CUANDO EL CAPITAL ENDURECE SU DOMINIO , EL PUEBLO DEBE ORGANIZARSE
¡TRABAJADORES, ORGANICÉMONOS!
El costo de la vida, el desempleo y la informalidad no son problemas individuales. Son parte de una realidad que millones de trabajadores enfrentan todos los días. Y frente a ella, la respuesta no puede ser resignarse: debemos recuperar nuestra capacidad de organización y construir poder desde los trabajadores.
LAS CIFRAS HABLAN
9,5%
DESEMPLEO NACIONAL
26,5%
TRABAJO INFORMAL
16%
DESEMPLEO + TIEMPO PARCIAL INVOLUNTARIO
Los últimos datos oficiales muestran una realidad que debería preocuparnos. La desocupación nacional alcanzó el 9,5%, mientras que el 26,5% de las personas ocupadas trabaja en la informalidad.
Es decir, más de uno de cada cuatro trabajadores ocupados se encuentra en la informalidad.
Y si incorporamos a quienes están desempleados junto con quienes trabajan menos horas de las que necesitan, la tasa combinada alcanza el 16%.
No estamos hablando solamente de estadísticas.
Estamos hablando de trabajadores que buscan empleo, familias que pierden ingresos, personas que deben aceptar trabajos precarios y hogares que tienen que hacer verdaderos malabares para llegar a fin de mes.
¿Y EL SUELDO?
Las remuneraciones nominales aumentaron 7,8% en doce meses, mientras que las remuneraciones reales —descontando el efecto de los precios— aumentaron 4,1%.
El problema es que las estadísticas generales no siempre reflejan lo que ocurre en cada hogar.
Porque una cosa es que el salario aumente.
Y otra muy distinta es sentir que ese salario alcanza para vivir.
Cuando tenemos que pagar alimentación, vivienda, transporte, servicios básicos, educación, salud y deudas, cada peso cuenta.
Por eso el costo de la vida no puede analizarse solamente desde las cifras macroeconómicas.
EL PROBLEMA NO LO PUEDE RESOLVER CADA TRABAJADOR POR SEPARADO
Frente a esta realidad, muchas veces se nos entrega la misma respuesta: trabaja más, busca otro empleo, capacítate, endeúdate o simplemente aguanta.
Pero un trabajador aislado tiene muy poco poder frente a las grandes empresas, frente a las decisiones económicas y frente a un sistema que determina las condiciones en que debemos vender nuestra fuerza de trabajo.
La organización colectiva cambia esa relación.
Un trabajador solo puede ser ignorado.
Cientos de trabajadores organizados pueden negociar.
Miles de trabajadores organizados pueden ejercer presión.
Y millones de trabajadores conscientes de su fuerza pueden comenzar a cambiar las reglas.
DEL LUGAR DE TRABAJO A LA POLÍTICA
Por eso necesitamos fortalecer nuestros sindicatos.
Necesitamos organizaciones capaces de defender el salario, el empleo, la estabilidad laboral y la dignidad de quienes trabajan.
Pero también debemos entender que muchas de las decisiones que afectan nuestras vidas no se toman en nuestro lugar de trabajo.
Se deciden mediante leyes, políticas económicas, presupuestos públicos y decisiones políticas.
Por eso la organización sindical y la organización política deben complementarse.
El trabajador necesita una voz en su empresa, pero también necesita una voz propia en la sociedad y en las instituciones donde se toman las decisiones que determinan su futuro.
CONSTRUIR UNA FUERZA PROPIA DE LOS TRABAJADORES
Desde el Partido de las Trabajadoras y los Trabajadores, PTT, creemos que ha llegado el momento de que quienes vivimos de nuestro trabajo dejemos de ser solamente espectadores de las decisiones del país.
No queremos que los trabajadores sean recordados solamente durante las elecciones.
Queremos trabajadores organizados, participando y decidiendo.
Queremos fortalecer los sindicatos, unir a los trabajadores de distintas áreas y construir una fuerza política capaz de defender nuestros intereses.
Porque el problema no es solamente cuánto cuesta llenar el carro del supermercado.
El problema también es quién tiene el poder para decidir sobre los salarios, el empleo, la economía y la distribución de la riqueza que nosotros mismos producimos.
ORGANIZARNOS ES EL CAMINO
La realidad que muestran las cifras no debe llevarnos a la resignación.
Debe llevarnos a organizarnos.
A fortalecer nuestros sindicatos.
A participar.
A construir unidad entre trabajadores.
Y a levantar una alternativa política propia.
Porque si somos nosotros quienes producimos la riqueza, también debemos tener poder para decidir cómo se distribuye y hacia dónde avanza nuestro país.
TRABAJADOR, TRABAJADORA:
No enfrentes solo los problemas que son colectivos.
Organízate. Participa. Fortalece tu sindicato.
Y construyamos juntos una fuerza política de los trabajadores.
