Riad bajo ataque: el costo del alineamiento con potencias extranjeras
Un aeropuerto civil queda en la línea de fuego. Los ataques en Riad y los bombardeos de la coalición saudí en Yemen muestran el costo humano de una guerra alimentada por intervenciones y alianzas militares: trabajadores y familias pagan las consecuencias de decisiones que no tomaron.
La Autoridad General de Aviación Civil de Arabia Saudita informó que el ataque del sábado 10 de octubre contra el Aeropuerto Internacional Rey Khalid, en Riad, causó 12 muertes y 309 personas heridas, algunas en estado crítico. Entre las víctimas había ciudadanos saudíes y residentes de varias nacionalidades, lo que confirma el carácter civil e internacional del terminal afectado.
Este domingo, un nuevo proyectil impactó la Terminal 4 y provocó un incendio, según la coalición encabezada por Arabia Saudita. Las defensas saudíes también dijeron haber interceptado un misil de crucero en las cercanías. Associated Press informó que hubo heridos en este segundo ataque y que el aeropuerto continuaba cerrado; el balance seguía siendo preliminar.
Los hutíes de Yemen reivindicaron los ataques y advirtieron a aerolíneas, personal aeroportuario y viajeros que evitaran los aeropuertos saudíes. Esa atribución corresponde a una declaración del propio grupo. El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, condenó expresamente el ataque del sábado y señaló que alcanzó a cientos de civiles. El enviado especial de la ONU para Yemen calificó la ofensiva contra infraestructura civil como una grave escalada.
La condena a los ataques contra civiles en Riad exige mirar también a Yemen. Arabia Saudita no puede presentarse únicamente como víctima: encabezó una coalición cuyos bombardeos han matado y herido a población civil y destruido infraestructura indispensable para la vida. Un informe de Oxfam publicado en enero de 2023 documentó que, entre enero de 2021 y febrero de 2022, los ataques aéreos de esa coalición causaron al menos 87 muertes civiles y 136 personas heridas. Son antecedentes históricos, no un balance de la escalada actual.
La responsabilidad alcanza también a quienes abastecen la guerra. Oxfam identificó el uso de armamento suministrado por Estados Unidos y Reino Unido en los ataques de la coalición. Desde nuestra perspectiva editorial, esa cooperación permite señalar a la monarquía saudí como partícipe y cómplice de una política de intervención regional vinculada a los intereses de esas potencias. Su alineamiento militar con Washington y Londres obliga a examinar tanto a quienes ordenan los bombardeos como a quienes los hacen posibles mediante armas y respaldo político.
Reconocer estas responsabilidades no justifica los ataques hutíes contra pasajeros y trabajadores ni convierte a las familias saudíes en culpables de las decisiones de su gobierno. La vida de una familia yemení vale tanto como la de una familia saudí. Ninguna represalia autoriza a atacar civiles: exigir protección para unos y silenciar las víctimas de otros sería aplicar una solidaridad selectiva.
Los daños tampoco terminan con la explosión. Trabajadores aeroportuarios, tripulaciones, personal sanitario, transportistas y familias migrantes pierden seguridad e ingresos; en las comunidades bombardeadas, la destrucción de viviendas, servicios de salud y abastecimiento deja desplazamiento, hambre y vidas interrumpidas. Quienes deciden la guerra no son quienes suelen cargar con sus mayores costos.
La reflexión de fondo es que la injerencia de potencias extranjeras en los asuntos soberanos de los pueblos, el suministro de armas y la competencia por influencia alimentan y prolongan conflictos que pueden desembocar en nuevas guerras. No explican por sí solos todas las causas ni eliminan la responsabilidad de los actores locales, pero tampoco pueden borrarse del análisis. Mientras se impongan intereses estratégicos por encima de la autodeterminación y la vida, los trabajadores y sus familias seguirán pagando las consecuencias.
La salida exige detener los ataques contra civiles de todas las partes, frenar el suministro de armas que facilite abusos y sostener una negociación que respete la soberanía y la participación de los pueblos afectados. La paz no puede construirse absolviendo a Arabia Saudita, a los hutíes o a las potencias que alimentan el conflicto según su conveniencia.
Fuentes
- Oxfam, 11 de enero de 2023: bombardeos de la coalición saudí contra civiles y suministro de armas de Estados Unidos y Reino Unido; período estudiado: enero de 2021 a febrero de 2022.
- Naciones Unidas: declaración del secretario general, 11 de octubre de 2026.
- Associated Press: segundo ataque contra el aeropuerto de Riad.
- Reuters: ataque, cierre aeroportuario y escalada regional.
