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CHILE SE ENCARECE, EL EMPLEO RETROCEDE: LOS TRABAJADORES NO PUEDEN SEGUIR PAGANDO LA CUENTA

El costo de la vida vuelve a golpear con fuerza. Los alimentos y el transporte suben, el desempleo alcanza el 9,5% y más de uno de cada cuatro ocupados trabaja en la informalidad. Para el Partido de las Trabajadoras y los Trabajadores, PTT, estas cifras plantean una discusión fundamental: quién termina soportando el costo cuando la economía se debilita.

El bolsillo vuelve a sentir la presión

Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadísticas entregan una señal clara. En agosto de 2026, el Índice de Precios al Consumidor aumentó 0,6% en solo un mes, acumulando 3,6% durante el año y 4,1% en doce meses.

Pero detrás del promedio existe un dato especialmente importante para las familias trabajadoras: los alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron 1,4% solamente durante agosto, mientras el transporte subió 1,6%.

No estamos hablando de consumos extraordinarios. Hablamos de comer, movilizarse y sostener la vida cotidiana.

Por eso, cuando aumenta el costo de los productos esenciales, el impacto no se distribuye de la misma manera entre todos los hogares. Para quienes destinan buena parte de sus ingresos a cubrir necesidades básicas, cualquier aumento significa menos dinero disponible para el resto del mes.

El problema no es solamente la inflación

El escenario laboral también muestra señales preocupantes.

La tasa de desempleo nacional alcanzó 9,5% en el trimestre mayo-julio de 2026, aumentando 0,8 puntos porcentuales respecto del mismo período del año anterior. Las personas ocupadas disminuyeron 0,2%, mientras el número de desocupados aumentó 10,4% en doce meses.

A ello debemos agregar que la ocupación informal alcanza el 26,5%.

En otras palabras, más de uno de cada cuatro ocupados trabaja en condiciones de informalidad.

Y existe otra cifra que merece atención: al sumar desocupación y tiempo parcial involuntario, el indicador llega al 16%.

Detrás de cada porcentaje existen personas concretas: trabajadores buscando empleo, familias viviendo con incertidumbre y personas que necesitan trabajar más horas pero no encuentran dónde hacerlo.

Los salarios crecen, pero la realidad sigue siendo desigual

Existe un dato que también debe incorporarse para realizar un análisis responsable.

Las remuneraciones nominales aumentaron 7,8% en doce meses hasta julio, mientras las remuneraciones reales —es decir, descontando la variación de los precios— crecieron 4,1%.

Eso significa que, en términos agregados, los salarios reales han experimentado una recuperación.

Pero esa cifra no elimina el problema estructural de los bajos ingresos.

La Encuesta Suplementaria de Ingresos reveló que durante 2025 la mitad de las personas ocupadas en Chile recibió $680.000 mensuales o menos. Entre las mujeres, el ingreso mediano fue todavía menor: $600.253.

Por eso debemos distinguir entre recuperación estadística de las remuneraciones y suficiencia de los ingresos para sostener una vida digna.

Un salario puede crecer por encima de la inflación y continuar siendo insuficiente.

Una economía que además pierde fuerza

El problema se vuelve más complejo cuando observamos la actividad económica.

El Banco Central informó que el Imacec de julio cayó 1,5% respecto del mismo mes de 2025. Posteriormente, en su Informe de Política Monetaria de septiembre, el organismo redujo su proyección de crecimiento económico para 2026 desde un rango de 1%-1,75% a apenas 0,25%-0,75%.

El propio Banco Central identifica entre los factores actuales el debilitamiento de la demanda, el deterioro del mercado laboral y los efectos del aumento de los combustibles sobre los ingresos de empresas y hogares.

Tenemos entonces una combinación especialmente delicada:

costo de vida aumentando, desempleo elevado, informalidad persistente y una economía prácticamente estancada.

¿Quién paga el costo?

Aquí comienza la discusión política.

Cuando una economía atraviesa dificultades siempre aparece la pregunta sobre quién debe asumir los costos del ajuste.

Desde la perspectiva del Partido de las Trabajadoras y los Trabajadores, PTT, la respuesta no puede consistir en trasladar nuevamente esa carga hacia quienes viven de su trabajo.

La recuperación económica no debería construirse sobre salarios insuficientes, precarización del empleo o pérdida de derechos laborales.

Chile necesita crecimiento económico, inversión y creación de empleo. Pero también necesita discutir qué tipo de crecimiento queremos y cómo se distribuyen sus resultados.

Una economía puede crecer mientras grandes sectores de trabajadores continúan teniendo dificultades para llegar a fin de mes. Por eso el crecimiento económico, siendo necesario, no puede constituir por sí solo el objetivo final.

El objetivo debe ser mejorar materialmente las condiciones de vida de quienes producen la riqueza del país.

De la preocupación individual a la organización colectiva

Un trabajador puede reducir gastos, buscar horas extras o endeudarse para enfrentar temporalmente el aumento del costo de la vida.

Pero ninguna de esas decisiones individuales resuelve las causas estructurales del problema.

Los salarios, la legislación laboral, las pensiones, la política tributaria, los servicios públicos y las grandes decisiones económicas se definen colectivamente.

Por eso necesitamos fortalecer los sindicatos y todas las formas democráticas de organización de los trabajadores.

Pero también necesitamos construir capacidad política.

Desde el PTT sostenemos que los trabajadores deben tener una organización política propia, capaz de elaborar propuestas, participar del debate nacional y representar directamente los intereses de quienes viven de su trabajo.

No basta con aparecer en política cuando llega una elección.

Necesitamos trabajadores organizados permanentemente: en los lugares de trabajo, en los sindicatos, en los territorios y también en la discusión política nacional.

ORGANIZARNOS PARA CONSTRUIR UNA ALTERNATIVA

El 9,5% de desempleo, el 26,5% de informalidad y el aumento de 1,4% de los alimentos durante agosto no deben convertirse simplemente en cifras que observamos cada mes.

Deben abrir una discusión sobre el país que queremos construir.

Una sociedad donde trabajar permita vivir dignamente.

Donde tener empleo no signifique vivir permanentemente endeudado.

Donde el crecimiento económico llegue efectivamente a quienes producen la riqueza.

Y donde los trabajadores no sean solamente espectadores de las decisiones políticas y económicas.

La respuesta comienza por recuperar nuestra capacidad de organizarnos.

Fortalecer nuestros sindicatos.

Construir unidad entre trabajadores.

Debatir nuestras propias propuestas.

Y construir una herramienta política propia.

Desde el Partido de las Trabajadoras y los Trabajadores, PTT, llamamos a fortalecer la organización de quienes viven de su trabajo y a participar activamente en la construcción de una alternativa política de los trabajadores.

Porque cuando aumenta el costo de vivir, también aumenta la necesidad de organizarnos.

PTT — Partido de las Trabajadoras y los Trabajadores.

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