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Europa protesta contra la desigualdad mientras crece el gasto militar

Francia y Bélgica viven nuevas movilizaciones por el costo de la vida, los servicios públicos y las reformas presupuestarias. El aumento del gasto en defensa reabre una pregunta social: ¿cómo se distribuyen los recursos cuando millones de familias reclaman protección?

Las protestas que recorren Francia y Bélgica expresan malestares distintos, pero comparten una preocupación: el deterioro del poder adquisitivo y la incertidumbre sobre el futuro de los servicios públicos. Este sábado 17 de octubre, las manifestaciones francesas reunieron a estudiantes, trabajadores y participantes del movimiento de chalecos amarillos. La central sindical CGT respaldó las demandas de mejores salarios, pensiones y protección social. Hubo marchas pacíficas y también enfrentamientos, daños y detenciones, según Associated Press.

En Bélgica, miles de personas marcharon el 9 de octubre contra medidas presupuestarias del gobierno. Participaron sindicatos, docentes, estudiantes y funcionarios. Las organizaciones convocantes cuestionan posibles efectos sobre salarios, pensiones y acceso a la educación. Según Le Monde, la policía estimó 30.000 asistentes y los sindicatos, 50.000. No todas estas protestas responden a una misma convocatoria ni tienen idénticas causas.

El debate sobre las prioridades

Al mismo tiempo, Europa acelera su inversión militar. La Agencia Europea de Defensa informó que los 27 países de la Unión Europea gastaron 418.000 millones de euros en defensa en 2025 y proyectan 454.000 millones para 2026. Sus gobiernos argumentan que el refuerzo responde a riesgos de seguridad, especialmente después de la invasión rusa de Ucrania. Sin embargo, esas cifras también plantean interrogantes legítimas sobre prioridades fiscales, desigualdad y protección de derechos sociales.

La guerra iniciada por Rusia contra Ucrania, el respaldo militar estadounidense y las decisiones estratégicas europeas forman parte de una disputa internacional con enormes costos humanos y económicos. Pero reducir todas las protestas a un enfrentamiento entre Washington y Moscú ocultaría responsabilidades de los propios gobiernos europeos en materia tributaria, laboral y presupuestaria.

Desde una perspectiva centrada en quienes trabajan, la cuestión es si los presupuestos pueden atender simultáneamente la seguridad y necesidades esenciales como salud, vivienda, educación y pensiones. El gasto militar no demuestra por sí solo que un recorte social haya sido causado por la defensa: para establecerlo se requiere examinar cada presupuesto nacional.

Las calles europeas están expresando una exigencia verificable: que las decisiones económicas no ignoren el costo cotidiano que enfrentan trabajadores, estudiantes y jubilados. Escuchar esa demanda exige transparencia fiscal y debate público sobre quién paga y quién se beneficia de las políticas adoptadas.

Fuentes: Associated Press, 17 de octubre de 2026; Le Monde, 10 de octubre de 2026; Agencia Europea de Defensa, 16 de julio de 2026.

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