Minera Centinela: reemplazo ilegal de huelguistas y huelga de hambre agravan denuncia antisindical
La huelga en Minera Centinela sumó este 15 de octubre una nueva señal de urgencia: la mediación voluntaria terminó sin avances, mientras tres trabajadores completaron siete días en huelga de hambre. La prioridad debe ser proteger su salud y abrir una negociación efectiva, sin represalias.
Los sindicatos Distrito Centinela y Minera Esperanza, que reúnen a más de 700 personas, mantienen la paralización iniciada el 7 de octubre. Según informaron sus dirigentes a Reuters, la empresa no aceptó un mecanismo que, a juicio de las organizaciones, permita terminar con diferencias de remuneraciones y beneficios entre personas que realizan funciones equivalentes. Esa es la posición sindical; no constituye por sí sola una constatación administrativa o judicial.
La empresa señaló que conserva su disposición a alcanzar un acuerdo, rechazó la huelga de hambre por los riesgos para la salud y sostuvo que la operación continúa de acuerdo con lo planificado. En una declaración al inicio del conflicto, además, afirmó que su última oferta incluía reajustes y beneficios y que una parte de la dotación sindicalizada seguía trabajando.
El estancamiento muestra los límites de una negociación que no logra acercar posiciones sobre igualdad de trato y distribución de los resultados de una gran operación cuprífera. Cuando la productividad y los precios del cobre sostienen ingresos relevantes, es legítimo que quienes producen esa riqueza exijan participar de ella con salarios y beneficios justos. Esa demanda debe tramitarse con información verificable, diálogo de buena fe y pleno respeto al derecho de huelga.
La solidaridad con los huelguistas también exige evitar el sacrificio físico. La huelga de hambre representa un riesgo real: la empresa y las autoridades laborales deben facilitar atención médica independiente y un canal de negociación que permita una salida digna.
El conflicto de Centinela recuerda que la paz laboral no se impone manteniendo desigualdades ni debilitando la organización colectiva. Se construye con acuerdos transparentes, libertad sindical y reparto justo de las ganancias generadas por el trabajo.
