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Cuando la tribuna de la paz se convierte en escenario de amenazas

Asamblea General de la ONU: entre el multilateralismo, las amenazas militares y un mundo que vuelve a hablar el lenguaje de la fuerza

La 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas inició su Debate General este 22 de septiembre en Nueva York. El encuentro, concebido para que los Estados enfrenten mediante el diálogo los grandes problemas internacionales, comenzó mostrando una profunda contradicción: mientras Naciones Unidas llama a “restaurar la confianza”, parte del debate internacional continúa marcado por guerras, sanciones, confrontaciones y amenazas militares.

Uno de los discursos que concentró mayor atención fue el del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Durante su intervención, Trump volvió a utilizar un lenguaje particularmente duro hacia Irán, advirtiendo sobre consecuencias militares extremas si no se alcanza un acuerdo con Teherán. También cuestionó duramente al Tribunal Penal Internacional y defendió una política estadounidense basada en una fuerte capacidad militar.

El mensaje no se limitó a Medio Oriente. En actividades realizadas en el marco de la Asamblea, Trump reivindicó también la supremacía militar estadounidense en el hemisferio occidental y una política de fuerza frente a las amenazas que su administración identifica en América Latina y el Caribe.

Estas declaraciones contrastaron con el llamado del secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, quien ha advertido sobre el debilitamiento del derecho internacional y ha defendido la cooperación entre los Estados como mecanismo para enfrentar conflictos, desigualdad, cambio climático y los nuevos desafíos tecnológicos.

Desde América Latina también apareció una mirada diferente. El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva cuestionó la incapacidad de las instituciones internacionales para proteger adecuadamente a quienes sufren las consecuencias de los conflictos y volvió a poner en discusión la necesidad de fortalecer y reformar el sistema multilateral.

¿Quién paga finalmente las guerras?

Desde una perspectiva centrada en los intereses de los trabajadores, existe una dimensión que suele quedar relegada en los grandes discursos diplomáticos: el costo humano y económico de la confrontación internacional.

Las guerras no se desarrollan solamente en los campos de batalla. Sus consecuencias pueden extenderse al precio de la energía, los alimentos, el transporte, las cadenas productivas y el empleo. Y cuando esas consecuencias llegan a las economías nacionales, los sectores populares y los trabajadores suelen estar entre quienes soportan sus efectos.

Por eso resulta especialmente preocupante que en el principal foro multilateral del planeta aparezca un lenguaje que normaliza nuevamente la amenaza de destrucción de otros Estados como instrumento de política internacional.

Para el PTT, la soberanía de los pueblos, el respeto entre las naciones y la solución política de las controversias constituyen principios fundamentales para analizar este escenario. Esto supone también rechazar la idea de que las grandes potencias puedan arrogarse unilateralmente el derecho de determinar el destino político, económico o territorial de otras naciones.

No significa ignorar las profundas diferencias existentes entre gobiernos ni las denuncias sobre vulneraciones de derechos humanos, conflictos territoriales o seguridad internacional. Significa sostener que esas controversias deben resolverse dentro del derecho internacional y mediante mecanismos que eviten trasladar nuevamente el costo de las decisiones de los poderosos a millones de personas.

Una ONU sometida a una prueba histórica

La Asamblea General de 2026 se desarrolla en un escenario internacional particularmente complejo. Las guerras existentes, las tensiones entre potencias y el debilitamiento de algunos mecanismos multilaterales están poniendo a prueba la capacidad de Naciones Unidas para cumplir uno de los propósitos fundamentales para los cuales fue creada: impedir que la fuerza sustituya permanentemente a la diplomacia.

La contradicción es evidente.

Mientras el lema de esta Asamblea habla de “restaurar la confianza”, desde su propia tribuna vuelven a escucharse amenazas de destrucción y demostraciones de poder militar.

La pregunta que queda planteada es qué tipo de orden internacional surgirá de esta crisis: uno determinado principalmente por la capacidad económica y militar de las grandes potencias, o uno donde Estados grandes y pequeños puedan defender su soberanía bajo reglas internacionales comunes.

Desde la mirada del PTT, esa discusión también pertenece a los trabajadores.

“Porque detrás de cada guerra existen pueblos. Detrás de las sanciones económicas existen familias. Detrás de las crisis energéticas existen trabajadores que ven aumentar el costo de la vida“.

Y detrás de las decisiones de quienes concentran el poder político, económico y militar están millones de personas que terminan viviendo sus consecuencias.

PTT Noticias — El Portal de los Trabajadores

Nota: el Debate General de la 81.ª Asamblea General de Naciones Unidas se encuentra en desarrollo. Esta información corresponde a las intervenciones y antecedentes disponibles al 22 de septiembre de 2026 y deberá actualizarse a medida que intervengan los restantes jefes de Estado y de Gobierno.

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