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Trump amenaza con atacar instalación nuclear iraní: los civiles vuelven a quedar en riesgo

Donald Trump afirmó que Estados Unidos podría atacar Pickaxe Mountain, una instalación subterránea vinculada al programa nuclear iraní. No anunció una orden militar concreta, pero sus palabras elevan el riesgo de una nueva escalada con consecuencias que pagarían primero las poblaciones civiles.

En una entrevista emitida por Newsmax el 15 de octubre, el presidente estadounidense sostuvo que Washington evalúa golpear el complejo, situado cerca de Natanz. También descartó usar armas nucleares y dijo que no contempla desplegar tropas terrestres. Reuters informó este viernes que Trump no confirmó si autorizó emplear la bomba convencional GBU-43/B, conocida como MOAB.

El dato central exige cautela. Pickaxe Mountain es un complejo fortificado excavado bajo tierra y asociado a actividades nucleares, pero el alcance actual de sus operaciones no ha sido verificado públicamente. Irán sostiene que su programa tiene fines pacíficos; al mismo tiempo, antes de los bombardeos estadounidenses e israelíes enriquecía uranio al 60%, cerca del nivel de uso bélico, y no ha permitido el regreso de inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica a los sitios atacados.

Esas dudas justifican inspecciones y negociación internacional, no una licencia automática para bombardear. Atacar una instalación nuclear puede provocar daños directos, contaminación, nuevas represalias y golpes a infraestructura energética y de transporte. La guerra iniciada en febrero ya ha deteriorado economías, encarecido la energía y multiplicado riesgos para trabajadores de puertos, refinerías, hospitales y servicios públicos en toda la región.

El Gobierno iraní debe abrir sus instalaciones al control internacional y responder con transparencia. Pero la superioridad militar de Estados Unidos tampoco le otorga derecho a imponer seguridad mediante amenazas unilaterales. La experiencia muestra que destruir infraestructura no elimina las causas políticas del conflicto y suele trasladar el costo a quienes no deciden la guerra.

La salida responsable es restablecer inspecciones, negociar garantías verificables y proteger a la población. Ni el secretismo nuclear ni la fuerza de una potencia ofrecen seguridad duradera; solo alimentan un ciclo donde las élites disputan poder mientras los pueblos cargan con muertos, inflación y precariedad.

Fuentes

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